Recuerdo que te conocí, y recuerdo como sonreíste, sobre todo recuerdo como me gustó tu personaje, sinceramente recuerdo menos de lo que quisiera recordar.

Pase 7 años de mi vida viviendo en la casa amarilla frente al parque Monceau, ahí te conocí, y ahí te sonreí. Recuerdo que estabas bailando, o platicando, o bebiendo, no lo se, pero bendita la chica de la voz sexy y bendita su selección de cualquier cosa que recuerde de ese tiempo, sí que nos gustaba vivir.

Dedique mi vida entera hacer lo que hago gracias a esos tiempos, y quizá sean de mis mejores recuerdos, sin ellos tal vez no filmaría historias por montones, benditas las ganas de escribirte de contarles que te conocí y que me gusto tu personaje, podría decir que empecé contigo, pero tus 9 vidas no eran tan fáciles de expresar.

Comencé imaginando un montón de palabras, así como imagino esos labios cada que me acuerdo, sin duda los recuerdo, si pasa 3 veces se eriza la mía piel. Todavía fantaseo lo mismo que ese año, recuerdo todas esas fiestas, todos esos vicios que sobraban, quizás era la casa sumada con alguno de los tratos que hiciste en tu 2da muerte, o  en tu 3ra, recuerdo que hubo un antes y un después. Recuerdo cuando nos mirábamos como si tuviéramos un secreto pero tu sabes de eso, pocos motivos me faltaron para traicionar mi propia moral, y quizás en ese tiempo nos hubiera dado risa, pero aquellos pocos son los que saben de pecados, los demás, no estuvieron ahí.

«Sendie Merie»