«Mondo Macabro»
Columna Crítica de Cine GORE & HORROR

La película Cannibal Holocaust Holocausto caníbal (1980) del director italiano Ruggero Deodato, se ha ganado a pulso su lugar en la historia del cine, como uno de esos filmes que son de culto y malditos al mismo tiempo. Es de esas películas que son genialidades, o monstruosidades depende del punto de vista, totalmente atemporales y que de alguna manera se encuentran presentes como impronta en nuestro imaginario colectivo, ya sea como referencia dentro de la cultura popular en la actualidad sobre esta película, el legado que ha dejado y cómo ha servido de influencia para otros autores, o bien el haber escuchado hablar acerca de ella alguna vez, o quizás haber tenido la afortunada o desafortunada ocurrencia de verla en alguna ocasión.


 

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Holocausto caníbal se consolida hasta la actualidad como uno de los filmes más violentos, crudos y explícitos jamás hechos y fue objeto de censura total en más de cincuenta países durante décadas; no es para menos, no se trata de un filme para cualquier tipo de persona, significa literalmente sumergirse a una pesadilla, hundirse hasta el fondo y dejarse arrastrar por el carnaval de horrores que nos presenta.

Esta película fue hecha con toda la clara intención de transgredir, de herir la sensibilidad del espectador, pero también un poco de vernos reflejados en ese asco, en esa náusea existencial que representa eso a lo que llamamos el ser humano.

 

47575272_2173109312987340_8156291586871787520_nRuggero Deodato transgredió con esta obra  al grado de ser acusado y encarcelado en varias ocasiones por cargos por obscenidad, cabe resaltar, que si bien no es lo único escandaloso de la cinta o el menos mórbido u obsceno, sí hay varias escenas con sexo explícito y que en general involucran violaciones. También por el supuesto asesinato de algunos de sus actores, su misteriosa desaparición era parte de un plan de marketing planeado por el director y estipulado por contrato para generar más especulación en torno a la película, por los actos de violencia y crueldad animal (las largas escenas en donde varios tipos de animales son sacrificados fueron reales); tiempo después el director declaró de haberse arrepentido profundamente por haber filmado ésto e incluso algunos de los actores, tras rodar la escena, lloraron por haber tenido que matarlos. Muertes en set, por utilizar cadáveres reales para añadir realismo a su film, entre otros tantos mitos que se formaron tras bambalinas.

 

Pero así como transgredió, también innovó en muchos campos hasta ese momento desconocidos o poco explorados dentro del cine; fue uno de los precursores del cine de explotación que floreció entre los años setentas y ochentas, precursor del cine splatter y del cine gore como lo concebimos hoy en día (de hecho, esta película es un referente obligado dentro del género de horror en general), además de ser precursor del cine found footage o el fake documentary el cual se encuentra en tendencia desde su resurgimiento con The Blair Witch Proyect (1999).  Deodato también perfeccionó la técnica de las apariencias, de la verosimilitud, realismo en cuanto a maquillaje, a actuaciones e inclusive a reacciones, muchas de ellas espontáneas ya que Ruggero no les daba muchos indicios sobre la trama en sí, lo cual reforzaba toda esa ilusión de autenticidad del found footage.

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47382877_603796580073702_7153138907591213056_nTres años antes de Holocausto Caníbal, Ruggero dirigió Ultimo Mondo Cannibale (1977), una película con una trama muy similar a Holocausto Para esta, Ruggero se inspiró en una película que vio sobre unos documentalistas que murieron en África investigando a una tribu de caníbales. Este sería un preámbulo para su obra maestra.

La trama de Holocausto caníbal trata de un grupo de exploración encabezado por el Dr. Harold Monroe (Robert Kerman, como dato curioso Kerman era actor porno y aunque incursionó en el cine y televisión con tibio éxito participando ocasionalmente en melodramas y thrillers, su papel más célebre fue el de Holocausto…) y un explorador llamado Chaco (Salvatore Basile), quienes son encomendados junto con un chico local, de investigar la desaparición y posible muerte, de un grupo de documentalistas en el corazón de la selva amazónica en un lugar conocido como “el infierno verde, un área prácticamente inaccesible para el hombre blanco, en donde habitan varias tribus de nativos caníbales, a los cuales fueron a investigar.

Mientras que algunas tribus son caníbales ocasionales, como uno de los personajes lo menciona: “[…] No son realmente caníbales, lo que significa que quizás se trate de algún tipo de ceremonia religiosa, para perseguir espíritus malignos de la jungla. Espíritus de hombres blancos”, otras tribus sí son feroces depredadores come carne a toda regla, y la regla de la jungla dicta que nada debe desperdiciarse. Además de existir una guerra perpetua entre las tribus más feroces, se matan y comen entre sí, guardando sus esqueletos como trofeos.

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Como era de esperarse, El Dr. Monroe y su equipo sólo encuentran los restos de los documentalistas desaparecidos, también encuentran unos rollos de cine que el chamán de la tribu los Yacumo conservó, ya sea porque intuitivamente sabía del valor que éstos tenían para los hombres blancos, o bien por mera superstición o como  un amuleto. En estos rollos se revela a detalle el destino de estos documentalistas: Faye Daniels (Francesca Ciardi), Jack Anders (Perry Pirkanen), Mark Tomasso (Luca Barbareschi) y Alan Yates (Carl Gabriel Yorke), el pequeño infierno que se ganaron al internarse a la selva. El mundo “civilizado” irrumpiendo en una “barbarie” muy cercana al origen del tiempo y las consecuencias de la irrupción de estos intrusos, actos con los cuales terminaron cavando sus propias tumbas. Pronto nos damos cuenta, que ellos mismos representan una pequeña muestra de esa voracidad salvaje e inmoral del hombre blanco.

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La metáfora parece quizás tan obvia como peligrosa, lo que ya anunciara George A Romero en La noche de los muertos vivientes (1968) se vuelve a hacer presente en Holocausto caníbal; el hombre es el lobo del hombre, es su propio horror, al parecer nuestra existencia y justificación en este mundo no es otra más que la propia autodestrucción, nosotros somos el error de la naturaleza y lo más espantoso de todo esto es que no hay a dónde correr, porque no podemos huir de nosotros mismos. Un panorama bastante desolador y nada alejado de la realidad, tomando en cuenta el contexto global actual.

El inicio de la película deja bastante claro hacia dónde apuntará la crítica que realiza «El hombre es omnipotente. Nada le parece imposible. Lo que ayer parecía ser algo impensable, hoy es solo historia […]», en otras palabras el hombre todo lo puede, y siempre quiere más, siempre codicia más; no hay objetivo que no pueda lograr o rincón al cual no pueda llegar; la supuesta grandeza humana que se sobrepone a la Naturaleza y la domina, la somete, la explota, la asesina lentamente; la supuesta grandeza del hombre civilizado que somete naciones, a las tribus «inferiores», las coloniza, las «civiliza» o las domestica a la fuerza mediante engaños o distracciones, las humilla, las somete, las domina, las extermina; aquello que le es ajeno, eso otro que no entiende lo termina devorando (en un sentido metafórico), marginando, reprimiendo o asesinando.

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Cabe aquí la reflexión, dado el panorama, si en realidad nosotros somos esa especie «civilizada y racional» que tanto nos ufanamos de ser, qué tan diferentes somos en realidad de esos salvajes o excluidos de la sociedad a los que desconocemos como hermanos, nos hemos vuelto incapaces de reconocer la otredad, el derecho de ser del otro y de coexistir en este mundo, o inclusive de sorprendernos o de dolernos de la tragedia humana. Además, hemos perdido la capacidad de comunicarnos eficientemente, vivimos un tiempo tan frenético y desbordado, con tantas voces gritando «su verdad» al mismo tiempo, que hemos perdido la capacidad de escucharnos.

Entonces ¿qué tanto más nos falta para volver a ese estado barbárico, primitivo casi prehistórico en donde prevalezca de nuevo la Ley de la Jungla, la ley del más fuerte cuando ya hayamos perdido todo escrúpulo para diferenciar la lógica del instinto?, ¿o ya estamos ahí?.

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Debemos empezar a pensar que el mundo civilizado tal cual lo conocemos ha dejado de existir, que el concepto mismo de civilización ha desaparecido y darnos cuenta que ya desde hace mucho tiempo vivimos en una sórdida barbarie mal disfrazada de una civilización, cabe preguntarnos si aún existe una mínima posibilidad de no volver de nuevo a ese lugar. Por fin hemos llegado a esa realidad distópica, nos hemos consumido como humanidad, nos hemos vuelto una plaga egoísta y tecnológica encaminada hacia nuestra propia destrucción. La pregunta la plantea el mismo Deodato «Al final, ¿quiénes son los verdaderos caníbales?«.

 

46984718_361433277765495_3130449409758724096_nYa por último, vale la pena apuntar un par de datos más. El compositor del tema de la película es el italiano Riz Ortolani (1926-2014) , es autor de la pieza con la cual abre la secuencia de créditos en la película, la cual es también utilizada como recurso de choque o de contraste con una de las escenas más crueles y desgarradoras de la película, la cual precisamente justifica en cierta medida el título de la cinta, entendiendo el término Holocausto como esta idea de sacrificio. Y finalmente, el director estadounidense Eli Roth, célebre director de cintas de horror y gore como Cabin Fever (2002) o Hostel (2005) y Hostel II (2007), dirige en el 2013 The Green Inferno , la cual es un sentido y gran homenaje a Deodato de quien es gran admirador. Aunque la película de Roth posee un argumento similar a Holocausto caníbal, los matices narrativos son distintos.

La cinta trata sobre una chica llamada Justine (Lorenza Izzo) que se ven de pronto involucrada en una organización ambientalista, con tintes algo extremistas liderada por el carismático y atractivo Alejandro (Ariel Levy), y es enviada con un grupo a lo más profundo de la selva amazónica, al “infierno verde” para evitar más deforestación de la jungla, armados únicamente con sus teléfonos celulares, y para rescatar a una tribu de aborígenes que habitan ahí (aquí la palabra aborigen no es utilizada en un sentido despectivo o peyorativo, su etimología alude al origen, es decir alguien o algo originario del suelo en el que vive, en su estado más puro) y que serán exterminados junto con los árboles, pero pronto se dan cuenta que se trata de una tribu de caníbales y una vez capturados, comienza la masacre. Los miembros de la tribu no entienden los propósitos de los ambientalistas, de intentar protegerlos de su inminente destrucción, para los aborígenes casi todos no significan otra cosa mas que posibilidad de alimento. La cinta de Roth, pese a ser un buen homenaje al director italiano, no alcanza las notas corrosivas de la cinta de Deodato quien finalmente sí incomoda la moralidad de las personas, más allá de todo lo explícito que se presenta a lo largo del metraje, con este discurso sobre la condición humana llevada al extremo.

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