El cineasta danés Lars Von Trier no se caracteriza por ser un director condescendiente o complaciente con el espectador; todo lo contrario, su marca distintiva a lo largo de su prolífica carrera ha sido siempre la transgresión, pero no desde un punto de vista “vulgar” de transgredir sólo por transgredir, es decir, el generar productos de alto impacto pero pobres en contenido o sin fundamentos estéticos, sino desde esta postura muy característica del director, que es capaz de incomodar consciencias jugando en los límites de la moralidad, ahí donde se desmenuzan las miserias humanas.

Lars Von Trier

Cada película suya es un arma cargada con un cáustico e irónico significado, pesimista, cruel, desgarrador, polémico, a veces con un humor corrosivo que raya en lo cínico, despiadado, visceral, crudo, explícito, aterradoramente realista, horriblemente humano. Sin duda alguna es uno de los cineastas más importantes que ha dado el cine actual, y es justo en esas trágicas notas terrenales donde encuentra la maestría para conmover o herir las fibras más sensibles.

 

Ulrich Thomsen. Festen. Dir. Thomas Vinterberg

Se hizo famoso con el célebre Dogma 95, un ambicioso movimiento fílmico iniciado en 1995 con Thomas Vinterberg; una propuesta estética, de inicio meramente experimental, de lo que ellos consideraban debía ser arte, cómo se debía hacer cine puro bajo unos preceptos muy específicos sobre detalles técnicos y escénicos del montaje, un voto de castidad cinematográfica que a lo largo de su carrera fueron dejando de lado y retomando en diferentes puntos de su trayectoria, desde su primer filme Dogma: Celebración (Festen), en 1998.

Anterior a este movimiento, Von Trier ya había hecho carrera desde los ochentas con varios cortometrajes y con sus primeras grandes películas, su opera prima” El elemento del crimen (1984); seguida por Europa (1991)Rompiendo las olas (1996) y Los idiotas (1998). Conforme fue creciendo artísticamente, fue depurando un estilo que apuntaba hacia los rincones más obscuros, salvajes, instintivos, trágicos, absurdos o hipócritas del ser humano, también logró refinar el arte de la subversión. Éste director, es capaz de llevar las situaciones hasta el borde o conducir a sus personajes, principalmente femeninos, hasta sus últimas consecuencias.

 

Al igual que otros grandes cineastas, por mencionar a algún ejemplo: Stanley Kubrick o Alfred Hitchcock, quienes tenían su visión muy clara y consecuente sobre cómo hacer cine en cuanto al cuidado de los aspectos técnicos, llegando al grado de la obsesión, así también Von Trier, desarrolló un sello cinematográfico propio, en el cual fue formulando su propia concepción del arte, su arte, y desde ahí ponerse a reflexionar sobre este fenómeno en constante evolución y exploración de posibilidades.

 Nymphomaniac (Villaviciosadigital)

Charlotte Gainsbourg y Stellan Skarsgård.

Abonando propuestas bastante controversiales al cine, sus películas son de las que agreden al espectador, buscan hacerlo reaccionar de manera radical, que la experiencia estética lo mueva hacia la reflexión o hacia la repulsión sin medias tintas, intenta influir sobre él con un poder transformador; como podrá suponerse, sus cintas siempre dan mucho de qué hablar.

Pero también los que sean seguidores del director podrán notar además como ha madurado a lo largo de su filmografía, como ha evolucionado en el dominio de técnicas tanto narrativas como visuales cada vez más complejas. Como por ejemplo, en la introducción de discursos narrativos paralelos, esas digresiones en la conversación entre sus personajes, asociaciones de pensamiento, como si una idea condujera de forma natural a otra y que son elaboradas a través del entramado de conceptos, símbolos y metáforas, que a final de cuentas forman parte del hilo conductor de un subtexto narrativo que corre a la par de la narración principal  y el cual eventualmente termina siendo asimilado como parte de ésta, como ocurre por ejemplo en su película Nymphomaniac: Vol. I y II (2013) con las enigmáticas conversaciones entre Joe (Charlotte Gainsbourg) y Seligman (Stellan Skarsgård) sobre la pesca y el descubrimiento y exploración sexual de Joe.

También ha incursionado con éxito, de forma muy sui generis, en otros géneros cinematográficos, como el musical, con la demoledora Dancer in the Dark (2000) con la cantante islandesa Björk como protagonista; la ciencia ficción con la más sublime película sobre fin del mundo, Melancholia (2011); o bien el horror, con la perturbadora cinta Antichrist (2009), incluso se sirvió del uso del lenguaje teatral para la construcción de películas como Dogville (2003) y Manderlay (2005).

 

Su más reciente exploración cinematográfica lo dirige de nuevo hacia el horror con su esperada The House That Jack Built (2018), cinta que ha dividido de manera feroz a la crítica  y a los espectadores desde su presentación en el Festival de Cannes, provocando, -como es hasta cierto punto normal con éste director, que la gente saliera asqueada y escandalizada de la sala en plena función;  la gente quería, y no, descubrir cuál sería ahora la nueva ocurrencia del danés, a sabiendas de que la trama va sobre del proceso de creación de un asesino, con abundante violencia explícita, además del tratamiento presuntamente misógino de la trama, debido a que el blanco principal del asesino son mujeres, aunque también ocasionalmente hombres también.

La controversia con el director sobre ese tema de su aludida misoginia ya es bastante antiguo, dado el tratamiento que le da a los personajes femeninos en sus películas, y a los discursos reiterativos que maneja en varias de sus cintas, presentando a la mujer como seres esencialmente inferiores o malvados, o bien como bobas, soñadoras, ingenuas o inocentes destinadas a sufrir, quizás el director se redime un poco de estas acusaciones con el personaje de Nicole Kidman en Dogville; eso aunado también a sus siempre incendiarias declaraciones públicas que lo llevaron a ser considerado como persona non grata en el prestigiado festival, o a los muchos escándalos públicos y privados en los que se ha visto inmerso; y es que teniendo en cuenta que el director de esta cinta es  Lars Von Trier, uno puede esperar cualquier cosa.

The House That Jack Built (IMDb)

Matt Dillon

 The House That Jack Built (IMDb)

Uma Thurman y Matt Dillon.

La trama trata sobre Jack (Matt Dillon), un ingeniero con espíritu de arquitecto (en esa sutil diferencia entre uno y otro se encuentra una pequeña clave para ayudarnos a comprender la lectura de la película e ir entendiendo en parte algunos de los elementos que se irán ensamblando posteriormente en la narración), quien le cuenta a una voz en off, a modo de confesionario en medio de la penumbra, a un hombre de nombre Verge (Bruno Ganz), a quien narra algunas anécdotas aleatorias de cómo fue su proceso de descubrimiento y la construcción de su personalidad como asesino serial. A partir de cuatro incidentes al azar en su vida, en un periodo de 12 años en los cuales tortura y asesina a cuatro mujeres distintas (Uma ThurmanSiobhan Fallon Hogan, Sofie Gråbøl y Riley Keough) de las cuales ni siquiera conocemos sus nombres, excepto una, ni tampoco el director se preocupa mucho por ahondar en ellas, sólo se refiere a ellas en la película como «incidentes» y únicamente sirven de excusa para ir desenmarañando la mente de este psicópata pródigo al arte, en su belleza y en su horror.

The House That Jack Built (IMDb)

Siobhan Fallon Hogan y Matt Dillon.

Resulta evidente que la cinta parte del terror para su construcción, contiene elementos gore debido a lo duras que llegan a ser algunas escenas, pero Von Trier decide ir aún más allá y lo subvierte en una comedia de humor negro, muy agrio, macabro, a ratos hasta absurdo.

Bajo esa óptica cínica y retorcida del director, puede llegar a ser una película bastante disfrutable, que a ratos recuerda a otros grandes clásicos del serial killer, como American Psycho (2000). En ese humor mordaz; Von Trier logra momentos donde hace que el espectador pase de una risilla siniestra, o quizás soltar una que otra carcajada en muchos momentos de la película (si se tiene un humor más desenfadado), a un silencio brutal en escenas donde en verdad logra generar esa sensación de horror y asco existencial, convirtiendo al espectador hasta cierto punto en cómplices. La película, como ya es costumbre en el director, se divide en cinco capítulos más un epílogo; Catábasis, que si se atiende al significado de la palabra, descenso hacia algún lugar, el espectador puede llegar a inferir hacia dónde se dirige la narración y el guiño literario clásico, directo al cual se hace alusión desde el nombre de uno de los protagonistas.

 

Entre las narraciones de los incidentes, el director nos introduce de nueva cuenta a un subtexto narrativo, el cual rodea y a la vez va definiendo la construcción de la personalidad psicópata de Jack; los personajes hacen reflexiones sobre el rol simbólico del arte, y por ende del artista, que este cumple en el mundo, comparando en metáfora el trabajo del artista con el de un asesino, filosofan sobre esta peculiaridad amoral del arte en tanto a la realidad existente que debe manifestarse tanto en sus expresiones más bellas o sublimes como las más perversas, obscuras, y siniestras, ya que forman parte de la misma condición humana.

The House That Jack Built (IMDb)

Sofie Gråbøl.

Cómo hemos tenido que aprender a retener nuestros impulsos obscuros o indebidos como un mecanismo de control social más allá de cualquier juicio moral, porque incluso dentro de la luz existe la obscuridad oculta. Resulta vano el tratar de negar ese lado obscuro inherente en la naturaleza humana, más aún la anti natural negación de estos impulsos, se encuentra regulada por mecanismos de control que nosotros mismos nos imponemos, con tal de poder encajar en un determinado esquema social de «cordura» o «normalidad», son límites que no nos permitimos sobrepasar en la realidad con tal de mantener la armonía dentro del rol que nos toca desempeñar frente a la sociedad, pero que en algún momento se nos puede cruzar por la mente o incluso el tomar la decisión de seguirlos o no.

La muerte como una forma de arte o como una expresión artística es una discusión estética que lleva bastante tiempo sobre la mesa, ha sido expuesta de múltiples formas por muchos artistas, tanto en lo plástico y visual como en lo cinematográfico,  y esto ha sido llevado una y otra vez de la teoría a la práctica a través de sus obras; trasladado a una «estética del crímen»,  en la cual cada asesinato es visto por el asesino como una obra de arte, una de las tantas piezas del complejo rompecabezas que a su vez forman parte de un todo.

Tal vez se puede considerar como la cinta más desenfadada del director, teniendo en cuenta la densidad de sus películas anteriores ésta posee un tratamiento «más ligero», quien a ritmo de Glenn Gould (quien el protagonista toma como ejemplo de lo que para él personifica o encarna el arte), David Bowie y Ray Charles despliega ante el espectador un frenesí de violencia, arte, literatura, auto crítica y auto referencialidad, y sobre todo la reafirmación de este posicionamiento bien definido ante el fenómeno artístico.

 


Fuentes consultadas:

Ficha técnica y filmografía del director en Internet Movie DataBase: https://www.imdb.com/name/nm0001885/?ref_=nv_sr_1

https://villaviciosadigital.es/nymphomaniac-se-completa-la-leyenda-de-hercules-la-venganza-en-old-boy-y-eduardo-noriega-y-marta-etura-en-un-thriller/ [imagen]