Superman. Gary Frank

Uno de los dos personajes más queridos y admirados del Universo DC (por no decir, de los principales) es el Hombre de Acero; Superman. Personaje creado por Jerry Siegel y Joe Shuster en 1933.

Esta es la historia de Kal-El, un bebé kryptoniano, hijo de Lara Lor-Van y del Jor-El científico y líder del planeta Krypton, Kal-El es enviado lejos súbitamente en una pequeña nave espacial para salvar su vida minutos antes de que todo su planeta natal sea destruido y con este también sus padres, por razones de inicio desconocidas. Aterriza como un meteoro en el planeta Tierra, en el pequeño pueblo de Villachica (Smallville), Kansas, en la granja de los Kent; Jonathan y Martha, una pareja sin hijos lo descubren, lo crían, lo aman como a su propio hijo y le ponen por nombre Clark. Desde pequeño empieza a aprender sobre el Bien y el Mal, lo correcto y lo incorrecto, comienza a aplicarlo en su vida cotidiana, se ve que tiene una tendencia o inclinación natural hacia la bondad. Descubre que tiene una fuerza sobrehumana, también algunos otros poderes como vista calorífica, súper velocidad, visión de rayos X, entre otros. Decide seguir la senda del Bien y usar sus poderes para ayudar a las personas. Consigue un trabajo como reportero en el diario de Metrópolis,  el Daily Planet, ahí conoce a Lois Lane, su colega de trabajo y después algo más. Eventualmente sus padres le revelan su naturaleza alienígena y asume una suerte de doble identidad tanto el del reportero Clark Kent como el del súperhéroe Superman (con su distintiva «S» roja en el pecho, en un diamante amarillo) tras los cuales Kal-El se oculta. Pero Jor-El tiene sus propios planes para su hijo y Kal-El tendrá que tomar una decisión.

Tan notable es este superhéroe, tan emblemáticamente estadounidense, los colores rojo y azul lo ponen en evidencia, en este sentido este personaje podría igualarse de forma simbólica en cuanto a la representación de los valores e ideales americanos con la figura del Capitán América de la franquicia Marvel,  que además de su prolífica producción en cómic, el cual tomaría su propio post aparte debido a la abundancia del tema, comenzando también con múltiples versiones cinematográficas: la primera adaptación fue en 1941 de Dave Fleischer un cortometraje de 10 minutos que posteriormente daría pie a película en 1948 dirigida por Spencer Gordon Bennett.

Cabe mencionar aquí, a manera de curiosidad, que el cine hindú llegó a fascinarse con este superhéroe estadounidense explotándolo mucho en el cine Bollywood. A lo largo de tres décadas desde los sesenta hasta los ochenta sacaron varias películas con este personaje, y con otros como Spiderwoman. He aquí una pequeña muestra:

También de este lado del globo tuvo múltiples adaptaciones a lo largo de los setenta y ochentas, siendo la más recordada o destacada la versión de 1978  de Richard Donner con la terna bendita: Christopher Reeve como Superman, Marlon Brando como JorEl y Gene Hackman como el magnate Lex Luthor, uno de los archinémesis de Superman; tres actores de renombre y categoría que marcarían un parteaguas para el personaje del hijo del Mañana; tuvo tanto éxito la película que contó con un par de secuelas más con Reeve como protagonista, Superman II (1980) co- dirigida con Donner pero ya más bien bajo el control creativo de quién le sucedería en la franquicia, Richard Lester, y Superman III (1983) dirigida por Lester (que ha tenido el puntaje y recaudación más bajo de la trilogía).

Henry Cavill. Batman v Superman: Dawn of Justice (2016). [Fuente: IMDb]

Más recientemente volvieron a recuperar el personaje en la pantalla grande y lo encarnó Brandon Routh en la película de Bryan Singer, Superman returns (2006), Martin Richardson en la película de Gene Fallaize,  Superman: Requiem (2011), y Henry Cavill en las películas de Zack Snyder, Man of Steel (2013) y Batman v Superman: Dawn of Justice (2016) o Justice League (2017).

Mención aparte merecen tanto las series animadas  como Superman (1988-) o Superman: The animated series (1996-2000), o las películas animadas como Superman/Doomsday (2007) o The Death of Superman (2018), y también las series no animadas como Adventures of Superman (1952-1958) , Lois & Clark: The New Adventures of Superman (1993-1997; con una muy sensual y memorable Teri Hatcher como Lois Lane y un muy atractivo Dean Cain como Clark/Superman) o Smallville (2001-2011) donde se explora la época de juventud de Clark en el pueblito de Smallville (el papel más entrañable de Tom Welling).

 

 

 

Bizarro

A lo largo de la trayectoria de este personaje, varios autores o co-autores han estado tentados un par de veces a explorar su lado negado, ese lado «obscuro» del superhéroe. Por ejemplo, recordemos a Bizarro (primera aparición en el cómic Superboy N°68, 1958; Otto Binder y George Papp, también aparece en las series animadas) que en sí no era un personaje malvado, sino que más bien lo hicieron malvado; surgió a raíz  de un accidente con un rayo duplicador que creo una versión imperfecta de Superboy, un clon/monstruo noble llamado Bizarro quien buscaba ser aceptado pero al ser incapaz de dominar su fuerza logra el efecto contrario, siembra el terror por donde pasa, eso aunado a su aspecto físico distorsionado lo empieza a etiquetar como a un ser temible.

Debido a esto, decide aislarse en un mundo paralelo, un mundo bizarro, llamado Htrae (Earth al revés) donde hace su vida con otros personajes bizarros (la versión bizarra de Lois entre otros). Más aún, trata de emular una versión grotesca de Superman, pero en lugar de ayudar termina asumiéndose como una suerte de villano involuntario. Su historia es un poco la fábula de Frankenstein.

Ultraman

Por otro lado, tenemos una historia más obscura y más cercana al tema que nos interesa en esta nota, tenemos al archivillano Ultraman (primera aparición en el cómic Justice League of America N°29, agosto de 1964), quien es una versión corrupta o maligna de Superman en uno de los universos del personaje (recordemos que DC también maneja multiversos y diversas líneas temporales como Marvel para sus personajes); el escenario de Ultraman es Tierra-3 (uno de los mundos creado a partir de la Crisis en las tierras infinitas), que al igual que Tierra-1 y 2 son versiones espejo de nuestro planeta (habitadas por superhéroes de la Edad de Plata y de la Edad de Oro), pero en Tierra-3 es el mundo donde existen versiones malignas de los superhéroes, el Sindicato del Crimen de América, así como también existen versiones heroicas de los súpervillanos (como un heroico Alexander Luthor), es decir el mundo al revés. Ultraman/Kal-Ul como la antítesis de Superman, no viene a este mundo a ayudar sino más bien a someter y a destruir. En algún punto de la historia incluso mata sin ninguna piedad o contemplación a sus propios padres «a la fuerza», a Jonathan y a Martha, debido a que ya no le son útiles para sus planes. La Kriptonita que es la debilidad del superhéroe, resulta en una de las principales fuentes de energía del súpervillano. De una premisa muy similar parte la película Brightburn (2019), dirigida por David Yarovesky, escrita por los hermanos Brian y Mark Gunn, y producida por James Gunn (Guardians of the Galaxy Vol.1 , 2014  y Vol.2, 2017).

En el pequeño pueblo de Brightburn, Kansas cae un meteoro en la granja de los Breyer, un pareja de granjeros que desde hace tiempo han deseado tener un hijo pero por diversas circunstancias nunca se les ha concedido su deseo; cuando Kyle (David Denman) y Tori (Elizabeth Banks) salen a investigar, se dan cuenta que el meteoro que se estrelló en su propiedad es en realidad una nave espacial y descubren que adentro de ella hay un bebé el cual toman como una respuesta a sus plegarias, lo crían y lo aman como a su propio hijo, le ponen por nombre Brandon (Jackson A. Dunn). Conforme crece, el niño va descubriendo que tiene poderes sobrenaturales, como fuerza sobrehumana, invulnerabilidad, visión calorífica, etc. y para su horror, sus padres comienzan a notar también que hay algo mal con su hijo.

El comportamiento del chico, en ese periodo de transformación tan complicado que es la pubertad, comienza a volverse errático y hostil, violento, empieza a experimentar una fuerte obsesión por una compañera de su escuela al grado de espiarla por su ventana por las noches para verla mientras duerme (no precisamente como algo lindo o tierno) o de colarse en su habitación; su mirada se vuelve vacía, parece incapaz de reconocer o empatizar con los sentimientos de las otras personas, ni de sentir remordimiento, algo similar a lo que les sucede a los sociópatas, esto aunado a que en un punto de la historia cuando descubre su naturaleza alienígena y cuando comprende lo que le dice una voz siniestra proveniente de la nave espacial, que debe dominarlos a todos, que debe dominar al mundo, es ahí cuando deja de reconocerse como humano (algo que siempre presintió en cierta manera), sino algo mucho más superior a ellos, y que él en realidad es «muy especial». De pronto lo entiende y empieza a nacer en él la imperiosa y sangrienta necesidad de matar.

Yarovesky y los Gunn logran subvertir el mito de este superhéroe (aunque nunca se menciona o se hace referencia a este de manera explícita, pero se sobreentiende al tratarse de la misma historia) e imprimirle una marca siniestra y malévola, ensuciando o pervirtiendo con esta marca esos ideales americanos que el personaje heroico representa; la película se sirve de un ritmo ágil y dinámico a lo largo del metraje que no decae en ningún momento sino que va en crescendo, con un horror psicológico más ligado a las emociones que genera, es decir cómo se va construyendo ese miedo en los protagonistas, los Breyer, quienes intentan afrontar y lidiar con el hecho de que su hijo sea un ser maligno súper poderoso capaz de ser una amenaza para otras personas y para ellos mismos. Pero al mismo tiempo, el amor maternal de Tori intenta, por instinto, proteger a su hijo e intenta de igual forma creer en él a toda costa.

La película está instalada más en el género de horror que en el genero «fantástico» del superhéroe, es decir lo que le correspondería tradicionalmente a una película de superhéroes, inclinada hacia el género de acción, refiriéndonos específicamente a escenas en donde Superman/Brandon haría gala de un exceso de sus súper poderes, o llenas de conflictos o de batallas épicas, con efectos visuales impresionantes; hay que entender que la película se filmó bajo un presupuesto más bien limitado y es por eso que al tratarse de esa clase de secuencias se «economizo» dentro del filme, destacando que las pocas que se hicieron están muy bien aprovechadas y explotadas, sobre todo en la construcción de escenas con elementos gore como la angustiosa escena de Erica (Becky Wahlstrom), la madre de la compañera de escuela de Brandon, en el comedor, o la escena del «accidente» de auto de su tío (Noah McNichol). De esta forma los jump scares quedan relegados a un segundo término al construirse estas escenas que resultan mucho más escalofriantes e interesantes.

Para ser muy puntuales, la película está hecha con el claro objetivo de entretener, y sin duda alguna este objetivo lo cumple a cabalidad, aunque también es cierto que fuera de Brandon o Tori, uno de sus puntos débiles que adolece la película es el de la construcción del resto de personajes, incluso en específico con el personaje de Jackson A. Dunn su maldad nunca se asume como un ‘deber ser’ sino como una esencia del ser en sí misma (es malévolo porque sí, porque esa es su naturaleza), nunca se le cuestiona esta postura a un nivel de decisión (elegir entre la senda del Bien y del Mal, como sí ocurre con el personaje de Superman, aunque tiende a ser más condescendiente con su madre que con cualquier otro personaje y por momentos hasta lo hace dudar), situándolo más bien del lado de «entes puramente malignos» como por ejemplo Demian en The Omen (1976), el Anticristo que existe sólo para propagar el Mal en la Tierra. Ese matiz carente en el metraje quizá podría asumirse desde dos posturas: o como una convención básica dentro del filme, o del cómic (pensando en el origen y desarrollo del personaje de Ultraman) o como una extensión a este tipo de cine de horror en sí, o bien como un fallo argumental en de la construcción del personaje.

Sea como fuere, Brightburn es sin duda un buen experimento de horror, capaz de subvertir, de transgreder y de formular la pregunta ¿qué hubiera pasado sí…?. Sin ser demasiado espectacular o con grandes pretensiones, logra entretener al espectador y mantener el suspenso a lo largo del metraje.

 

P.D: Sobre esta característica del ocultamiento de la identidad y la dualidad en Superman, el actor David Carradine (D.E.P) lo explica de una manera espléndida en Kill Bill vol.2 de Quentin Tarantino. Aquí el video: