Cineasta apasionado por llevar sus ideas a la pantalla sin importar el presupuesto, Leopoldo Laborde; director, productor, guionista y admirador del cine documental. Ha realizado diversos filmometrajes desde cine de horror y terror hasta ficciónmelodrama, todo con su sello característico de suspensos prolongados. Como «Un secreto de Esperanza» (2002), la cual ha sido inspirada en los valores de la época y la empatía humana, con el fin de provocar interés en el arte. Sin embargo, otro puño significativo de su trabajo nos ha escalofriado con gran admiración.


 

«Un secreto de Esperanza» pretende ahondar en la cultura social pero también artística, a través de una inesperada amistad que nace a raíz de la comprensión y los deseos de querer seguir sintiendo y expandir conocimiento. Una película que busca tocar los sentimientos de esperanza desde una perspectiva intelectual, hasta la fe misma de creer en quienes parecen no aportar nada a la sociedad, como lo podría parecer un niño con problemas familiares como Jorge (Imanol Landeta) o inclusive Doña Esperanza (Katy Jurado), quien vive encerrada en una inmensa casa prácticamente para ella sola. A lo largo de la trama no solamente notamos a una gran mujer culta y reservada escritora, si no, al amor que mueve montañas como lo es el que tiene Jorge, quien en su agradecimiento consigue a Doña Esperanza el primer Premio Nobel de Literatura otorgado a una mujer latino americana, basado en la escritora Gabriela Mistral; poeta chilena de 1889 – 1957, quién gano dicho premio en la vida real.

«Un secreto de Esperanza» (2002) Dir. Leopoldo Laborde

 

Un director mexicano, al que le gusta explorar en el entorno social como principal inspiración para sus temas centrales, exponiendo los miedos e inseguridades humanas, llevándolas a extremos para algunos inimaginables y en ocasiones hasta deplorables e insoportables para ciertos tipos de público, pero no para el mundo del horror. Circunstancias terribles y fascinantes con giros sociales que invitan a la reflexión de un mundo indiferente como lo podría ser un país como México en sus situaciones peligrosas o simplemente incomprensibles.

 

Leopoldo Laborde se ha entregado a su sueño cinematográfico desde sus 14 años de edad, trabajando para Estudios América antes de que fuera vendido a Tv Azteca y dejara de producir películas de Vicente Fernández, María Elena, Gaspar Henaine y Antonio Aguilar. 

Leopoldo Laborde

Posteriormente y gracias al aprendizaje, logro asistir en el área de producción y dirección en videohomes mexicanos. Pero fue hasta que desistió de sus estudios en el CUEC y en general de las instituciones dependientes del estado, comprometiéndose con la verdadera independencia de un cine no becado y por lo tanto no limitado por las instancias gubernamentales, llevando a cabo su primer largometraje titulado «El gato» en el año de 1992, en donde su gusto por el terror y el suspenso se manifestaron en la fotografía, el sonido y sobretodo en la iluminación.

Películas al estilo homemade; de bajo presupuesto y con actuaciones amateurs, es con lo que experimenta éste entusiasta director y promotor del cine con una verdadera independencia, quien asevera que lo más importante es la creatividad cuando existen las ganas. Generando un historial de aproximadamente 28 filmometrajes, ha llevado al cine mexicano a un nuevo nivel de Cine Independiente, algunas con estética casera por los recursos disponibles durante el rodaje, con una gama de colores neutros o fríos en sus diversas historias poco convencionales y totalmente undergrounds, no aptas para cualquier público por el tipo de contenido explícito que presenta.

«Memorias de lo que no fue»

Abducciones, placeres hedónicos y obscuros, mezclados con los más puros y anhelados sentimientos humanos.

Utilizando recursos cinematográficos propios del terror como el uso narrativo en la iluminación y el sonido, parte fundamental en la trama de la historia. Elementos reiterativos tanto en su cine de ficción, horror y terror, como en el de los diversos melodramas que realiza, como en el caso de sus primeros largometrajes escritos y dirigidos bajo muy poco presupuesto: Angeluz (1998) del género de Terror y Utopía 7 (1995) del género Ficción , la cual fue protagonizada por Claudio Brook y filmada con una Handycam casera.

«Angeluz”(1998)

Leopoldo Laborde desde entonces, fue del terror al melodrama, de suspenso a ficción, luego llego al horror, paso de nuevo al melodrama y le agrego ese toque de suspenso, transformándolo cada vez más hacia el horror y lo tenebroso, hasta nadar en las aguas del cine gore con unos toques de Giallo; género de los films más misteriosos y psicodélicos en el siglo XX por los italianos, en éste caso con la diferencia de su estilo mexicano, tanto por la ambientación sonora como la ideología social y los temas abordados.

Un ejemplo de esto seria su film de «Piel Rota» (2014); melodrama de horror con tintes Gore, presentado en la 8tava edición del Festival Macabro, inspirado en un caso real en donde se reflejaba un patrón en la conducta de varios jóvenes citadinos del momento, que (explicado por Leopoldo en una entrevista) perdían el limite entre la fantasía y la realidad, reflejando con ello y de forma experimental dentro de su película, el mal que hay en la sociedad.

-no es para disfrutar, es una película que busca envolverte en la pesadilla ficticia. -Leopoldo Laborde. 

 

Cabe destacar la actuación de Luis Fernando como Diego, por su semblante de misterio y locura tan convincentes que dieron credibilidad al personaje principal; un joven trastornado por las circunstancias de su vida.

 

Para Leopoldo el hacer cine consta de 3 básicos recursos, la cámara, el personaje (actor) y la historia, lo demás afirma serle de utilidad pero no una verdadera necesidad para la realización de cualquier filmometraje, como bien nos demuestra en Utopía 7 y sus naves espaciales.

Pero su cine, también busca documentalizar la problemática social en historias ficticias, envueltas en metáforas sobre el comportamiento humano y sus posibles accionares, entre cuadros vertiginosos y sombríos, recrea un ambiente tenebroso con sonidos agudos y punzantes e influenciados por thrillers de horror y cineastas como Luis Buñuel, Orson Welles, Walt Disney, Powell/Pressburger, Fritz Lang, Steven Spielberg, Ridley Scott, Servando González, John Carpenter, Emilio «El Indio» Fernández y David Lynch.

Sus historias se relacionan con el contexto social de su país, desde el lenguaje en sus diálogos, hasta la música ambiental que selecciona, desde la problemática política hasta la crisis de una persona normal en situaciones de riesgo extremo, como suponemos sera su próxima película enfocada en los feminicidios y titulada «Expira».

 


Entrevista a Leopoldo Laborde; escritor y director de cine.


 

Pero primero, su recomendación musical para atmosferizar.

 

Noteuh: ¿Como fue que descubriste, que no se necesitaban grandes presupuestos para llevar una idea a la pantalla?

Leopoldo: -La verdad es que fue accidental. Me alimenté viendo todo tipo de Cine, tuve la fortuna de acercarme al Cine clásico desde muy niño y ya siendo adolescente me di cuenta de que había películas realmente perturbadoras, desafiantes e incendiarias como “Un Perro Andaluz”, “Los Olvidados”, “Él”, “Nazarín” (Buñuel) o “Touch of Evil” o “The Trial” (Welles), “Escape From New York” (Carpenter), “Evil Dead” (Raimi) o “Milagro en Milán” y “Umberto D” (De Sica), que eran películas no costosas y sin embargo fulguraban ideas brutales.

Ahí me di cuenta de que el Cine, como Arte puro, es una expresión de ideas. No sólo se trataba de un espectáculo palomero, si no de una ventana hacia las ideas más subversivas que provenían de lo más profundo de la psique, pero también de actividades divertidísimas y muy poco reconocidas o incentivadas, al menos a nivel académico: filosofar, imaginar, fantasear, para con ello provocar y llevar al debate… ¡la esencia de las ágoras y las primeras Universidades en el mundo, eran precisamente el debate basado en el juego de las ideas! De filosofar, de fantasear, de imaginar —ojo, que aquí me refiero exclusivamente a la actividad filosófica disciplinada y no al simple “divagar” a lo idiota: andar pensando babosadas sin una finalidad ni de disciplina filosófica, ni de aprendizaje o que nos lleve a un rigor del pensamiento.

 

Noteuh: ¿Hay algún género de cine con el cual te gustaría experimentar?

Leopoldo: -Muero de ganas y no dejo de contar los días para regresar al Cine en donde me inicié, el Cine que me inspiró y el que más me gusta: la Ciencia Ficción, el Terror y la Aventura.

Los presupuestos carísimos, me han llevado a hacer un Cine más intimista, afortunadamente el Terror no requiere de grandes presupuestos, pero sí requiere de historias y temáticas interesantes, acaso subversivas y transgresoras, y ello siempre es un enorme desafío a la hora de escribir; es por eso que no había hecho mucho Terror últimamente: porque no había historias sólidas e interesantes. Un guion de Terror que estoy preparando hoy, va en su versión número 21. ¡Pero no descanso y empujaremos hasta el final para que regresemos al Cine emocionante, palomero y divertido!

 

Noteuh: ¿Te consideras influenciado por el Gore o sus vertientes?

Leopoldo: –Desde luego que sí. “El Gato”, mi Ópera Prima, es de Terror, y las escenas gore están más presentes ahí que en ninguna otra película de Terror que yo haya hecho hasta hoy.

«El Regreso»

A la fecha llevo 6 películas de Terror: “El Gato”, “Nathael”, “Juego de Niños”, “Angeluz”, “El Regreso” y ahora, “Expira”. Aunque te aclaro que el gore me gusta sólo como vertiente o como elemento para enriquecer una escena, porque el verdadero género que me ha influenciado en mi trabajo ha sido el Cine de Terror.

El género del Terror no sólo es divertidísimo y catártico, si no que es un género exclusivamente “de director”. Ego aparte, el Cine de Terror es un gran reto, porque el único responsable de que la película quede bien es el director, salvo que algún idiota le meta la mano en la post de la película o que como director ya no tengas control de la película que se acabará exhibiendo. Un verdadero director, un verdadero cineasta debe de conocer todos los recursos del Cine: cómo filmar una imagen, cómo editar, cómo usar el sonido o la música.

Una muestra de ello es la ineludible y enorme “El Exorcista” (Friedkin): es una película que pudo haber filmado el mismísimo Buñuel exactamente de la misma manera que la filmó Friedkin. William Friedkin hizo “El Exorcista” como un auténtico ejercicio de Cine surrealista; esa película utiliza muchos recursos de “Un Perro Andaluz”, de “Él” o hasta de “Nazarín”. En el Cine de Terror, debes de tener el conocimiento absoluto de los medios expresivos del Cine para que funcione.

El guion debe de estar nutrido de imágenes brutales, pero los diálogos deben de incitar la provocación de ideas y no causar risa (onda de: “¡Vámonos de aquí… ésta casa está poseída!” o “¡Por favor, no me mates!” (risas).

Si el director nota que la producción no va a brindarle efectos especiales o maquillajes convincentes, entonces el director tendrá que echar mano de otros recursos; alterar el guion, cambiar una escena, filmar desde ángulos que no pongan en evidencia la escasez de los medios, etcétera, aquí entraría la inteligencia y pericia del director y su convencimiento en los principios del arte puro: “menos es más”, como lo hicieron Spielberg en “Jaws” o Scott en “Alien” —es bien sabido que a ambos no les convencieron los diseños de los efectos y optaron por mostrar puntos objetivos, sombras, cortes rápidos, etcétera.

El director tiene que indicarle al fotógrafo las atmósferas adecuadas, el tono actoral debe de ser muy preciso, la edición debe de tener un uso del “efecto Kuleshov”: muy puntual. Si no, ¿por qué es que el género del Terror, aunque no sea premiado en Cannes o en los Óscares, nos ha dado Obras Maestras y nos sigue dando obras maestras aún hoy, como “Hereditary” (Aster) y en el pasado obras como “Nosferatu” (Murnau), “Das Cabinet des Dr. Caligari” (Wiene), “Häxan” (Christensen), “M”, “Das Testament des Dr. Mabuse” (ambas, de Fritz Lang), “Bram Stoker’s Dracula” (Coppola), “The Omen” (Donner), “Carrie” (De Palma), “Suspiria” (Argento) o “Black Swan” (Aronosfky)? Quienes crearon esas películas han demostrado no sólo ser genios, si no verdaderos inventores y revolucionarios del lenguaje cinematográfico.

 

Noteuh: ¿Por qué recurrir frecuentemente al tema de la sexualidad?

Leopoldo: –Por varias razones. Primero, porque casi nadie lo aborda. Es un tema que pareciera los cineastas no logran entender porque la ven como explotación, cosa que en la Literatura, Teatro, fotografía y Pintura no ocurre. Un autor que me marcó para siempre fue el Marqués de Sade: su forma de exponer la animalidad y acaso bestialidad de la naturaleza humana me sacudieron; por desgracia se le suele confundir a Sade con depravación y ahí es en donde surge la interpretación errónea.

«Sin desstino» 1999

Pero la razón principal por la que algunas de mis películas tocan el tema del sexo es porque la sexualidad y el erotismo sí son definitorios para la conducta humana. El sexo ha motivado al amor, ha provocado guerras, ha inspirado al Arte, ha provocado crímenes, ha denostado y convertido en sumisa a la mujer, ha sido motivo de muchas consecuencias que son ignoradas porque se logró, a través de la cultura judeo-cristiana, que el sexo fuese un tema prohibido. El sexo es un elemento importantísimo de la psique y por efecto, recae en la sociedad.

 

Particularmente no creo que el sexo tenga que ser una actividad pública, pero para ello está el Arte: para explorar esos momentos íntimos que nos definen y muestran nuestro andar ante el universo. Lo sexual es muy interesante y en el Cine aún es tema de escándalo, pero más bien por cosas de tabú o auto censura, pareciera que todo el mundo se aterra no sólo con una escena sexual, si no con un simple desnudo; en las “culturas desarrolladas” o al menos imperantes del mundo se cree que un cuerpo sin ropa tiene que implicar una connotación sexual.

Me parece risible que la simple muestra del cuerpo humano en una imagen, aún no sea algo visto de una manera concreta… ¡seguimos siendo una sociedad heredera directamente de la moralina victoriana!. Estoy en desacuerdo con el hecho de que un simple desnudo desate morbo, ello no sólo es involución, es parte del éxito de la censura en nuestras mentes: “lo prohibido atrae”. El sexo es una de las actividades más importantes para el desarrollo humano, porque implica vitalidad al máximo: ahí está el ser humano en toda su expresión y capacidades, pero la mentalidad moralina nos hace olvidar que los tres aspectos verdaderamente definitorios, no sólo de la conducta humana si no de la vida misma, son los de la comida, la excreción y la reacción del ser humano ante una enfermedad física.

Hoy, yo no he hallado interesantes el tema de la comida y la excreción para una película, pero el tema de la enfermedad física es un tópico que definitivamente he decidido no abordar, no sólo por la dificultad del estilo que requiere (se puede caer en dramones o chantajes), si no que no lo hago por razones personales.

Ahora que, estoy en desacuerdo con tu pregunta con respecto a que mi trabajo recurre frecuentemente al tema de la sexualidad porque, en realidad, el tema no sólo más frecuente sino definitorio en mi trabajo es, indiscutiblemente, la muerte. ¡Sólo hay 4 películas mías (de 30, a la fecha), en donde no haya al menos una muerte!

 

«Sin Destino»

Todo mi trabajo gira alrededor de la muerte, pero no como espectáculo si no como los efectos de pérdida y abandono. En el Terror, la muerte debe de abordarse de otra manera, pero aun así, ahí jamás muestro la muerte como un fin si no como un medio para observar el comportamiento humano. El tema del sexo lo abordé por primera vez en mi película número 8, “Sin Destino” y en otras 4 más. Al final, creo que el sexo en el Cine sigue siendo finalmente un tabú, algo aún dominado por la no muy beneficiosa cultura judeo-cristiana imperante.

 

Noteuh: Notamos que entre tu extensa filmografía, se ha ido volviendo con el paso del tiempo aún más reiterativa la violencia. ¿Buscas generar algún pensamiento en particular a través de ella o que te insista a desmesurar el mundo del horror a la hora de crear a tus personajes?

Leopoldo: –Desde mi primer película, la violencia ha estado presente (El Gato”, me repito, es de Terror). Más bien, creo que mi trabajo está evolucionando hacia una violencia más cimentada y realista, ello tiene que ver desde luego no sólo con los tiempos en los que vivimos, si no con mi edad. Con los años, valoras más la vida, aprecias cada vez más el día al que llegaste, cosa que no ocurre cuando eres chavo. Por ello, ahora toco el tema del horror de una manera más consciente para con el espectador: de cómo la violencia sólo engancha a más violencia y que como sociedad no hemos sabido no sólo controlar, si no siquiera darnos cuenta en la clase de bestias en las que nos estamos convirtiendo.

Todo el mundo anda encerrado en sí mismo y por ello, no dejan de agredirse unos contra otros. ¿Es que tendría que haber una Tercera Guerra Mundial —toco madera— para que la “sociedad de la posguerra”, otra vez y como ocurrió en las décadas de 1940 y 1950, vuelva a valorizar la paz, la convivencia y el respeto para con los demás?

Noteuh: En una entrevista sobre “Expira” mencionaste que algunas escenas fuertes surgieron como una catarsis. ¿Como es que se relaciona tu masculinidad con el tema de los feminicidios?

Leopoldo: –Bueno… en realidad, la catarsis fue porque cuando escribes debes y tienes que dejarte llevar por lo que la obra te está indicando. Exorcicé demonios con ésa película y terminé haciendo una escena que fue una catarsis, pero por el momento personal que estaba yo atravesando. Sin embargo, no hubo mejor momento para hacer ésas escenas en mi vida, porque Expira me daba la oportunidad de exponer el tema del feminicidio, pero de una manera vivencial y no sólo como vehículo para una película violenta.

Creo que la visión general del tema de los feminicidios, se asume de una forma superficial y asquerosamente sólo se reduce a estadísticas de una frialdad y simplismo insultantes. Por ello decidí escribir Expira: en el Cine de ficción haces todo, menos reducir un tema a “una estadística”. La violencia contra la mujer es un tema que no se está dimensionando y sigue abordándose de una manera superficial.

Con Expira no busqué hacer una película de entretenimiento banal, busqué hacer una película de Terror que afrontara el verdadero problema: los seres humanos podemos ser monstruos. Y para mí, el Cine debe de ser universal: mi masculinidad la desaparezco a la hora de hacer Cine. En el Arte no puedes ser masculino o femenino: tienes que ser forzosamente humano. Empatía es el secreto y la clave. En el Arte todos somos iguales y ahí no caben ni las posturas ideológicas (no confundamos “ideología” con “ideas”) ni los géneros sexuales.

Mi deseo más profundo es que Expira dé un escalón al tema, que ya al fin, se empiece a explorar con responsabilidad el porqué de los feminicidios. ¿Quién o qué está detrás de ello? Tras más de 20 años de investigarme el tema (las asquerosamente llamadas “Muertas de Juárez” —deberían de ser conocidas como “Las Víctimas de Ciudad Juárez”— expuso “oficialmente” el tema de los feminicidios en 1993), llegué a la pregunta y a la respuesta: ¿quién es el responsable? Otra vez: las ideas. Es hora de replantearnos el mundo en el que vivimos, porque de verdad nos estamos devorando entre todos, y nos toca a todos, parejo: millennials, madres y padres de familia, autoridades gubernamentales, chavorrucos, maestros, a todos. Creo que la educación en el hogar y el sentido de la civilidad y el civismo, serán un buen paso para comenzar, pero nosotros; el pueblo, la sociedad, tenemos que dar inicio hacia un cambio consciente.

 

Noteuh: ¿Qué planeas hacer con tu material inédito? ¿Podremos verlo en algún futuro?

Leopoldo: –¡Cruzo los dedos todos los días! Y ya tengo los dedos chuequísimos por ello (risas). Desde luego que ésas películas verán la luz, sólo deseo hacerlo en un espacio en donde puedan tener la difusión adecuada para que así, más adelante, puedan estar disponibles en Internet.

 

Noteuh: ¿Con cuáles sabor describirías tus últimas 3 películas?

Leopoldo: –Oh, Dios… ¡es una pregunta muy, muy interesante! Espero no malinterpretarte, pero… los sabores serían “de chile, de dulce y de manteca” (risas).

El Cine, para mí, no deja de ser entretenimiento. Entretener es divertido para quien lo hace y para el público, pero siempre busco la manera de que ése entretenimiento tenga dimensiones, sea texturizado. Divertirte no es “pasártela bien”, divertirte es ejecutar un viaje, es entrar a otros mundos; es salir de la monotonía para vivir experiencias, y ello no es nomás comer palomitas y distraerte —otra vez, una cosa es “divertirse” y otra, “distraerse”. Digamos que preparo tamales con los sabores típicos, pero de nivel gourmet (risas).

 

Noteuh: Por último, ¿Hay algo que te gustaría comentar y no te he preguntado?

Leopoldo:Primero que nada, muchísimas gracias por éste espacio para poder compartir éstas ideas. Y me encantaría concluir con una idea inspirada en Wagner y en Sábato: el Arte nos expande. El Arte nos salva, nos sana, nos cura. El Arte nos libera y demuestra la brutalmente bella capacidad humana de saber construir y conmover al mismo tiempo.

Sabías que.. Los ′video homes mexicanos′ podrían considerarse patrimonio undergorund del cine mexicano, ya que surgieron como una necesidad  frente al declive de la época de oro, en donde los presupuestos fílmicos se destinaban a cine de ficheras y comedias de bajos valores o sin contenidos culturales.