The Wailing, más que una simple película de horror

 

En el 2016 se estrenó la película surcoreana de horror Gok-seong (The Wailing como se tradujo al inglés y En presencia del Diablo o El extraño como se tradujo en España y otras partes hispanohablantes) del director Hong-jin Na, sin embargo ésta pasó un poco desapercibida por mucha gente, salvo por aquellos que son asiduos consumidores de cine de horror asiático o bien seguidores de este joven y prometedor director. Esta película recibió muchos galardones internacionales en su camino y un muy buen recibimiento por parte de la crítica, además se puede decir: marcó un hito en cuanto a cine coreano de horror se refiere.

Plaza Kim-il Sung. Pyongyang, Corea del Norte

Desde hace bastante tiempo, el cine coreano ha afirmado su compromiso con el cine de calidad y ha apostado a producciones cada vez más diversas y arriesgadas, y dado el contexto nacional y cultural, incluso entre épocas por el choque de generaciones, de usos y costumbres, esto resulta ser todo un mérito; recordemos que la historia del cine coreano, refiriéndonos a ambos países, siempre se ha encontrado íntimamente relacionada con el contexto histórico-político de toda la península y condicionado por la influencia de su alrededores (China, Japón y en aquel entonces la Unión Soviética, en el marco de la Guerra Fría contra Estados Unidos) esto ha sido así desde sus orígenes, y su desarrollo ha sido lento y turbio debido a los movimientos históricos que se han dado en ambos países, sus revoluciones, guerras, sus ocupaciones, su separación, sus dictaduras,  (y como en toda dictadura) también la represión, la censura, la prohibición y lo políticamente correcto e incorrecto, o a la limitación en los recursos para la producción cinematográfica, debido a la censura o bien a priorizar otros intereses u ofertas como la sobresaturación de producciones estadounidenses o europeas en la taquilla, más que coreanas. Uno de los primeros aciertos para impulsar la producción de cine en el país fue limitar el número de producciones extranjeras en su taquilla o extender los plazos de duración de películas nacionales dentro de la planilla; esto a su vez obliga a competir entre ellas, en cuestión de calidad, por llegar a figurar en las carteleras de los cines.

Seoul, Corea del Sur

Su recorrido ha sido bastante accidentado con subidas, cumbres y bajadas, pero desde finales del siglo XX y lo que va de este siglo XXI ha tenido un resurgimiento espectacular. La apertura cinematográfica de Corea del Sur permitió dar a conocer las producciones que se hacen allá y llevarlas a certámenes internacionales tan prestigiosos como el Festival de Cannes, El Festival Internacional de Cine de Berlín, el Festival de Venecia, el Festival de Sitges entre muchos otros, todos los proyectos con un gran éxito, acumulación de reconocimientos y ovaciones por doquier.

A pesar de que ambos países poseen una industria cinematográfica consolidada, la que despegó hacia la globalización fue Corea del Sur, ya que el bloqueo político-económico de Corea del Norte no permitió desarrollar muchos temas fuera de los que tuvieran una intencionalidad política o moralizante, o con temas «autorizados» que no fueran del desagrado del gobierno.

Kim Jong Un

A raíz de todo lo anterior, y de un relajamiento en la censura, comenzó a darse una sobre producción de cintas de muy alta calidad, tanto en lo visual como narrativamente, en todos los géneros: acción, thriller, comedia romántica (chick flicks), drama u horror, pero todos con un tratamiento diferente de los personajes, con una sensibilidad o una narración sustancialmente distinto al paradigma Occidental hollywoodense, con una profundidad y unos matices que intentan trabajar fuera del cliché y con historias originales alejadas (dentro de lo posible) de los círculos viciosos de historias recicladas por ejemplo del cine norteamericano o japonés (reboots, spin offs o infinidad de secuelas o precuelas) que al final terminan en un hartazgo en el espectador.

 

El cine surcoreano es todo un fascinante tema de análisis para otra ocasión ya que tiene grandes directores y producciones de las cuales vale la pena hablar como:  «Chan-wook Park» (Sympathy for Mr. Vengeance, 2002; «Oldboy»: cinco días para vengarse, 2003; «Sympathy for Lady Vengeance», 2005;  la película vampírica: «Thirst», 2009; o los oscuros thrillers «Stoker» en el 2013 y «The Handmaiden« en el 2016,  la belleza lírica y desgarradora de «Kim Ki- duk« (Las estaciones de la vida, 2003; 3- Iron, 2004; «El arco», 2005; su obra maestra el documental «!Arirang», 2011; y los durísimos dramas psicológicos con tintes de terror «Pieta», 2012 y «Moebius», 2013), «Jee-woon Ki»; la cinta de horror sobrenatural «A Tale of Two Sisters«, 2003, o el thriller policíaco «I Saw the Devil», 2010, Jae-young Kwak. Las divertidas y conmovedoras las comedias románticas «My Sassy Girl», 2001; «The Classic», 2003 o «Windstruck»: amor en el viento, 2004, Jong-kwan Kwon (la demoledora Sad Movie, 2005… El título lo dice todo), Woo-cheol Lee; la fascinante y espeluznante Cello, 2005, «Sang-ho Yeon»; la multipremiada Train to Busan, 2016, una película de horror que ayudó a redefinir el cine de apocalipsis zombie tal como lo conocemos, entre tantos otros.

Hong-jin Na [Fuente:IMDb]

Hong-jin Na con sus escasas tres películas y dos cortometrajes en su filmografía, ha logrado ingresar a esta lista de directores consagrados; con sus trepidantes thrillers: «The Chaser» (2008) y «The Yellow Sea» (2010), y ahora con «The Wailing». Ésta película cabalga entre el thriller policíaco, el drama y el horror sobrenatural, oscila la delgada línea entre religión y superstición, logra una atmósfera contenida de horror y extrañeza todo el tiempo similar a como William Friedkin y William Peter Blatty hicieron para el clásico «The Exorcist», o tramas misteriosas u ominosas como en una película de David Lynch; este es un filme intenso lleno de posesiones y fantasmas, demonios, ritos y brujería, además con ligeros tintes de cine zombie.

[Fuente:IMDb]

En la pequeña y remota aldea de Goksung en Corea del Sur, un oficial de policía, y padre de familia, llamado Jong-woo (Do-won Kwak) es asignado a investigar unos macabros asesinatos provocados por una misteriosa enfermedad, virulenta, que provoca una irritación severa en la piel, violentos accesos de ira y eventualmente la muerte en los infectados. La gente supersticiosa atribuye estas muertes a una fuerza maligna, creen que el responsable es un ermitaño japonés que vive recluido en el bosque y que mediante el uso de la magia negra causa todo tipo de males en el pueblo.

Jong-woo con ayuda de un diácono (un sacerdote, al parecer cristiano)  van a buscar al japonés (el legendario actor Jun Kunimura; Kill Bill Vol.1, 2003 de Quentin Tarantino; Odishon, 1999 y Ichii The Killer, 2001, de Takashii Mike) y encuentran un altar con una cabra sacrificada y con las paredes retacadas de fotografías de las personas infectadas. Entre las ofrendas, el policía encuentra un objeto que le pertenece a su hija y que le obliga a actuar a contratiempo para salvar a su familia del mal que amenaza con destruirlos. Por otro lado, su suegra (Jin Heo) contacta al protagonista con Il-gwang (Jung-min Hwang) un chamán que los ayudará a proteger a sus seres queridos de ese terrible destino inminente, librando con esa fuerza maligna una épica batalla entre el Bien y el Mal por medio de un ritual.

 

 

Do-won Kwak y Han-chul Jo. Gok- seong [Fuente: IMDb]

Cabe mencionar que la película posee un desarrollo pausado, se toma el tiempo para adentrarnos no solamente en el misterio a resolver, sino también en la intimidad del personaje, en su relación con su hija, con su esposa, con su suegra; un truco muy curioso y muy recurrido en el cine coreano es la manipulación de las emociones en el espectador, no en un sentido peyorativo es decir logran hacer que el espectador empatice con los personajes, hacerlos entrañables, cómicos, queribles, para después demoler, destruir, transformar, poner el dedo en la llaga, en otras palabras mover o conmover al espectador, por ejemplo: el drama «Sad Movie» que presenta cuatro historias de cuatro personajes, cada uno con sus respectivas problemáticas, por lo menos la primera hora del metraje lo aborda de una manera liviana, fresca, cómica, pero conforme la lluvia se acerca la vida de estos cuatro personajes colapsa; o bien en la comedias románticas de Jae-young Kwak las mujeres rudas y hombres blandengues, cuyos destinos se ven de pronto trastornados. Esto viene al caso debido a que en «The Wailing», de inicio el espectador logra empatizar con el policía, un poco torpe, un poco inseguro, bondadoso, con muchos miedos y pesadillas recurrentes, cariñoso y protector con su familia, pero también un hombre involucrado en la investigación dispuesto a resolver el misterio. Conforme avanza el metraje podemos ver la transformación en el arco del personaje, de ese policía un tanto blandengue pasa a convertirse a alguien dispuesto a arriesgarlo todo o sacrificarlo todo por proteger a su familia, ese personaje incidentalmente cómico desaparece para mostrar ese hombre capaz de hacer brotar toda su ternura, de actuar con valentía y su confrontar con sus miedos, y dejar desgarrar todos sus instintos paternales.

Esta es una película que exige la atención del espectador en los detalles, muchas cosas no se llegan a decir o a explicar, el espectador tiene que ir uniendo cabos y hacer asociaciones para poder entender lo que sucede, a la par que los personajes. También prescinde de jumpscares o screamers, que si bien llega a tener algunos, resulta más interesante la atmósfera de tensión y horror que se va creando a partir de las situaciones que se van hilando y deshilando a lo largo de la narración, la investigación policíaca y este choque creencias religiosas, que quizás en Occidente nos pudiesen resultar risibles, como la escena del ritual o la escena del diácono en la caverna, pero que reflejan creencias muy arraigadas, muy antiguas, manifestaciones culturales y tradiciones que siguen muy presentes en la actualidad en ese país.

En conclusión, Hong-jin Na logra crear una hermosa y obscura obra de arte, que va más allá de lo que en este lado del mundo concebimos como horror. El metraje dura cerca de las 2 horas y media pero para quien desee verla (o volverla ver) se encuentra disponible en la plataforma de streaming, Netflix.