Tengo un puñado de lágrimas incontables que se frenan ante un mundo fuera de mi cuerpo, regalan a mis ojos una presión gigantesca, que no sé si se saldrán de sus huecos o terminarán explotando. También tengo un saquito de abrazos dentro de mi bolsillo, manchado de café y chocolate, derramado, tan frío como mi…